1.4.08

Oda a Cristina Tárrega o El extraño caso del hombre que no sabía hablar y la mujer que metía hombres en su cama

Estamos hartos de escuchar en la TV o la radio hablar de enfermedades gordas que requieren nuestra atención; tratan de sensibilizarnos en revistas y diarios acerca de dolencias sobre las que debemos estar al corriente, a fin de evitar catástrofes y que ignoremos a determinados enfermos sólo por falta de información. Pues bien, quiero llamar la atención sobre dos puntapiés a la medicina, la salud y los enfermos: uno se llama Alfredo Landa y el otro Cristina Tárrega, siendo el primero un paciente y la segunda una puerca mongólica ignorante.
En el primer caso ocurrió que, durante la gala de los Goya 2008, nuestro buen amigo Landa subió a recoger su galardón honorífico. Como bien sabe todo el mundo, y bien clamaron todos los medios audiovisuocibernéticos, el discurso que el actor ofreció a su público fue algo inconexo y falto de contenido, puesto que “le embargó la emoción”. Pues no hijo, no, que lo que le embargó no fue la emoción sino un ictus (también llamado ACV, y popularmente derrame, embolia o trombosis cerebral) ya fuera transitorio o establecido, y que le estaba ocasionando un trastorno del lenguaje que le impedía dotar de sentido sus palabras. Ha llegado a oídos de esta redacción que se llamó por teléfono a la organización del evento advirtiendo de la situación y recomendando que D. Alfredo acudiera al hospital, no sabemos cómo acabaría la historia. Sea como fuere, lo que puede erigirse como un genial ejemplo de cómo se manifiesta una enfermedad neurológica, se tomó por algo normal en un vejete que se emociona al recoger su premio. Mostramos aquí el vídeo para su divulgación: fíjense en cómo dice algunas palabras que no existen, o palabras que no vienen al caso, y cómo trata de hilar sus frases sin que lleguen a tener sentido.
El otro caso que presentamos aquí es temible, abominable y paradójico. Resulta que, encontrándose Cristina Tárrega sin tener otra cosita que hacer que presentar un programa de televisión, acompañada de Lolita, llamó una mujer para contar su problema. Es harto conocido lo que se suele hacer en este tipo de casos: se escucha el problema, se da un consejo y se desea que se resuelva el asunto. No hay que ser Unamuno. Pero lo que esta rata de cloaca presentadora hizo fue lo siguiente: escuchó su problema, se burló de su problema, se descojonó con sus amiguitas y le dio carril a la mujer. Sublime. La señora que llamaba estaba muy preocupada porque se metía en su casa una pandilla de detectives armados, que se quedaban junto a su cama, y le hacían temer por su vida. A esto, la respuesta fue que ya querrían muchas estar en su lugar, con varios hombres en la cama –sí, por todos los puntos cardinales ahí, la viciosilla… qué mala es la envidia, pardiez -, y tras descojonarse un rato Cristinita y Lolita (otro ejemplo de empatía sin parangón, la folclórica) cortaron la comunicación. Repito, no hay que ser Unamuno, ni Galeno, ni Hipócrates para darse cuenta de que quizás, es posible, que esta mujer que llamaba por teléfono pidiendo ayuda estuviera un poco loca, que padeciera algún trastorno psiquiátrico. Sí señor, la mejor manera de ayudar a un enfermo es a través de la mofa y befa de esta impía e inerte personaja, quién lo duda. De nuevo, un ejemplo de enfermedad que, difundido por la televisión, puede contribuir a que otras personas se den cuenta de cómo se manifiestan ciertos problemas, si nadie se empeña en evitarlo. Si esta difusión se consiguiera mucha gente recibiría atención médica cuanto antes, lo cual, casi siempre, es mejor.
Sin más, oscuros instintos me abocan a dedicar la siguiente Oda a la profesional protagonista de la segunda historieta médica de hoy:

Cristina, me hueles a orina… Cristina, me sabes a caca
Cristina, que al doblar la esquina alguien te clave una estaca
En tu corazón mezquino, en tu cerebro ignorante
Afronta tu justo sino de dolores lancinantes
No te mereces mi pan, ni te mereces mi agua
Te mereces martillazos de Vulcano en su fragua
La gente con sus problemas quiere hablar en tu programa…
Qué labia, tú, qué elocuencia, que ni el discurso de Obama
Les contestas tus chorradas, y respondes tus paridas
Cierra esa boca sucia, roñosa y enmohecida
No tienes ni puta idea, y a tu programa ni vayas
Su Majestad bien diría “guarra “pero por qué no te callas”
Tu cerebro de mosquito y tu asombrosa incultura
Son como los de Paris Hilton: mierda pura
Marditas bastardas.



5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

genial

11:15 a. m.  
Blogger El abominable coco said...

Sublime como siempre :-P Pero sigo sin coger la rima de "Marditas Bastardas" . ¿Se llama rima asonante? :-)

11:23 a. m.  
Blogger JuanSinMiedo said...

Juar, te cae bien la Tarrega eh? que vas a esperar de telemadrid... anda que menuda plantilla de pofesionales que tienen.

9:39 p. m.  
Blogger la pequeña CoCo said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

7:10 a. m.  
Blogger la pequeña CoCo said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

7:11 a. m.  

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