28.5.08

Tras el secuestro,,,

Últimamente el negocio de la pequeña coco nos está poniendo en aprietos más de lo necesario. El motivo por el cual no hemos podido escribir en las últimas semanas no es otro que el secuestro de toda la redacción por unos narcos colombianos cabreados con algún detalle de la última remesa que La pequeña les suministró. Pero no se preocupen queridos lectores, siembre llevo en el bolsillo un buen puñado de bombillitas rojas parpadeantes (como las que usa Max en la última de Indiana Jones) para que nuestro escuadrón de ninjas nos pueda seguir entre las sombras de la selva.
Y hablando de la última aventura del bueno de Henry Jones Junior pues qué quieren que les diga...
Antes que nada debemos puntualizar un par de cosas. La primera de ellas es el sesgo con el cual voy a ver determinadas películas que marcaron alguna etapa de mi vida. En concreto guardo en algún recoveco de mis circunvoluciones cerebrales muchas de las películas de mi infancia y adolescencia que por la razón que sea, para mí son intocables. Por poner ejemplos: Los Goonies, Superman, Indiana Jones, Star Wars (la primera trilogía), Regreso al futuro...
De hecho uno de los temas que más me han cabreado en los últimos diez años ha sido la nueva trilogía de la Guerra de las Galaxias (eso y el asesinato de mi hermano en manos de un sicario italiano) pero recuerdo que en el momento de estar sentado en el cine para ver el principio del pérfido Episodio I, estaba realmente emocionado (llámenme friki si quieren...)
Vamos, todo esto para decir que fui emocionado al cine a ver la dichosa peli, y que a pesar de que uno de mis hemisferios cerebrales me decía que ciertas cosas no tenían ni pies ni cabeza (ver spoiler abajo) y que posiblemente estaba ante la peor entrega de las cuatro, el otro hemisferio lo anulaba con sus vítores incesantes a Indy. Y eso que ya en los créditos iniciales avisaba que el guión era de George Lucas... uff...
Un par de cosas que vistas en frío me parecieron algo decepcionantes:
¡¡Atención Spoiler!! (Marca el texto siguiente con el ratón para leerlo.)
- Mutt Williams saltando de liana en liana a lo rey de la selva...
- El rollo sádico de los aliens concediéndole el deseo a la rusa para estallarle la cabeza... ¿?¿?
- La escena final de la boda... Vaya mierda...


Pero en resumen y a pesar de todo esto, me pareció enormemente entretenida y disfruté como un niño. ¡Qué le voy a hacer!

Y offtopic total, una noticia que me hace gracia (muchos saben que es uno de mis temas recurrentes así que no les voy a aburrir):
"La SGAE demanda a público". Muchos sabrán que público ha sido crítico con el canon digital desde el comienzo y bueno, la SGAE acabará denunciando hasta a su madre con tal de acallar las voces disidentes. ¡Hay que ser chorizo!

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3.1.07

La traición de Bisbal...

Mi intención inicial era escribir un post sobre una aplicación on-line que nos permite añadir pequeños accesorios a nuestras fotos. La aplicación se llama pikipimp y los resultados son bastante buenos como podrán observar en la obra de arte que incluyo sobre estas líneas.
Sin embargo, finalmente no he podido morderme la lengua (los dedos...) y he decidido comentar un poco lo dicho por David Bisbal, ese gran intelectual de este país, y que salió publicado a toda página en El País hace una semana.

Nuestro querido David afirma que "si ilegalizaran programas como eMule se salvaría la música". Una frase llena de sentido teniendo en cuenta que la música está hoy más amenazada que nunca (la SGAE ingresó en 2005 unos 318 millones de euros, un 6% más que el año anterior) por culpa de la lacra de la piratería.
Ya sabíamos que internet; ese mundo donde habitan pederastas, zoofilos, violadores, terroristas y el mismísimo Satanás a la derecha del Abominable coco (blasfemos también...) es además la morada de unos seres más despreciables todavía. (No, no hablamos de Ricky Martin) Hablamos de unos seres que de no ser erradicados pueden hacer temblar los pilares de la civilización como hoy la conocemos: los Piratas de música y los jugadores de rol (los últimos que no falten en los fregaos). Sí, porque no hay ser más despreciable que el que quiere que los creadores de música o incluso otros personajes de profesión desconocida como Ramoncín se mueran de hambre.

No sé si lo peor es que Bisbal realmente piense lo que dice (que vendría a ser parecido a decir que "si acabamos con internet se salvarían los libros" o "si acabamos con internet se acabaría la pornografía") o que un periódico nacional publique las sandeces del primero que se les ponga a tiro.
Acabarán consiguiendo que a base de la repetición constante en los medios la gente se crea el discurso.
A ver... repitan conmigo: "EL TEMIBLE COCO ES EL MEJOR GOLB DEL MUNDO"

Menos mal que a veces también se impone el sentido común.

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